
FUMAROLAS Y SOLFATARAS
El «no hay mal que por bien no venga” o la “cataplasma caliente” vertida, precisamente por la persona menos indicada para apuntarlo en medio de la sacudida, que por cierto sigue sin recibir la totalidad de las ayudas estatales, que asolaba la “Isla Bonita”, a mi modo de ver, no fue más que una imprudente torpeza, justo en el momento en que habría sido indispensable una inteligente prudencia para llamar a la esperanza.
doctorpoeta, aun, con su corazón en La Palma.
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