
¡HABLO POR MÍ Y POR LA CONSTITUCIÓN! (Creo)
¡Mi sensación de derrumbamiento de la autoestima, de sentirme persona “intoxicada” en mi denostado país, aparece cuando he de recurrir a la exclamación escatológica como única salida, para el desahogo de mi perplejidad, ante tanta obscenidad sociológica y pseudopolítica. Atónito, percibo como campa, por sus respetos, la desfachatez, “fardando” sin rubor y con desenfreno incontrolado, justo por delante del ceño fruncido de mi desencanto. Muy lamentable que una minoría tenga muy fácil, provocar tanto desequilibrio e inseguridad aunque el sardonicismo en sus sonrisas, por ese fallo (nunca mejor dicho) europeo, no revela más que una burda ostentación del ridículo. Creo
Jóder!
Antonio C. Rodríguez Armenteros