Beso cruel,
de felicidad fingida;
creído de dicha,
que raptó tu tristeza;
fué distancia,
larga y llana,
con el disfraz del desprecio.
Vi enterrado nuestro encuentro,
con mi vida, mi alma, mis sueños…
¿Los tuyos?
La verdad que todo es viejo;
y se encara con lo nuevo;
en la trinchera de sombras,
va cediendo el vigor de mis miembros;
Fue aquel beso…
Que, aflojado el vigor de mis sueños,
mi reproche se calla
en tu tiempo ;
ni lo escuchas mañana,
ni resuena en lo viejo…
¡Que en lo nuevo,
todo exige silencio!
doctorpoeta
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