
ASERTIVIDAD: ¡La clave!
¡Qué bello concepto que, aunque poco manejado y, por ende, poco evaluado, debería reivindicarse como VOCABLO COLOQUIAL (no rebuscado, como a priori, podría pensarse), para la puesta en marcha de su significado! Se define como un modelo de relación por el que, una vez conocidos y asumidos los derechos de cada uno, lógicamente, se defiendan, pero respetando y acatando siempre los derechos de los demás. Las relaciones asertivas permiten expresarnos de forma SERENA Y OBJETIVA con la pretensión de que no sólo sea uno el comprendido, sino que también los demás expongan, en el mismo ámbito, sus prerrogativas, para ser tenidas en cuenta. La añorada equidistancia, entre la PASIVIDAD, que lleva a la sumisión (por la que, aceptamos que, terceros, decidan por nosotros y pasen por alto nuestra tímida aportación) y la INTRANSIGENCIA, que no acepta la objetividad ni asume la aptitud de los demás, sería, sin duda, el insustituible vergel del entendimiento . Las personas, adultos, niños, profesionales, políticos, y miembros de la sociedad, en general, instruidas en los valores de la asertividad, responden a lo que, de ellos, se espera, “se hacen de querer, queriéndose más a sí mismos”, crece, en ellos, la autoestima, son exquisitos, saben escuchar, planifican su dietario, saben decir que no con rigor argumental y son más estables ante las emociones. ¿Podría ser una aspiración inalcanzable? En mi opinión, creo que rotundamente, no; por el contrario, sería totalmente viable de la mano de una BUENA Y ASEPTICA EDUCACION, con el objetivo de ENSEÑAR A PENSAR, o lo que es lo mismo, ENSEÑAR A SOÑAR; allá donde se aprenda a APRECIAR, donde se llegue a asumir que el ser humano, debe ser un digno SUJETO asertivo y, no permanecer como un OBJETO moldeable, plegado y sumiso, tantas veces, impasible, al lavado “sanitario” de su intelecto.
¡AMIGOS! ¡SOIS MEJORES DE LO QUE PARECE!
Dr. Antonio C. Rodríguez Armenteros
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