¡LA CLAVE!
¡Qué bello concepto que, aunque poco manejado y por ende poco evaluado, debería reivindicarse como VOCABLO COLOQUIAL (no rebuscado, como a priori, podría pensarse), para que su significado se lleve a la práctica y sea considerado «de lo más normal»!
Se define como un modelo de relación por el que, una vez conocidos y asumidos los derechos de cada uno, lógicamente se defiendan, pero respetando y acatando siempre los derechos de los demás. Las relaciones asertivas permiten expresarnos de forma SERENA Y OBJETIVA con la pretensión de tener en cuenta no solo un comprendido, sino que también es necesario comprender a los los demás para que sus prerrogativas sean tenidas en cuenta, situándolas en la añorada equidistancia entre la PASIVIDAD, que lleva a la sumisión (por la que, aceptamos que, terceros, decidan por nosotros y pasen por alto nuestra aportación, catalogada de insignificante) y la INTRANSIGENCIA, que no acepta la objetividad ni asume la aptitud de los demás.
Las personas, adultos, niños, profesionales, políticos, y miembros de la sociedad en general, instruidas en los valores de la Asertividad, responden a lo que, de ellos, se espera, “se hacen de querer, queriéndose más a sí mismos”, crece, en ellos, la autoestima, son exquisitos, saben escuchar, planifican su dietario, saben decir que no con rigor argumental y son más estables ante las emociones.
¿Podría ser una aspiración inalcanzable? En mi opinión, creo que rotundamente no; por el contrario, sería totalmente viable de la mano de una BUENA EDUCACION, con el objetivo de ENSEÑAR A PENSAR, A RESPETAR EL TURNO Y A EXPONER; allá donde se aprenda a APRECIAR, asumiendo que todo ser humano debe ser un digno SUJETO asertivo. sin ser relegado a un mero OBJETO moldeable, plegado y sumiso, y tantas veces, impasible, al lavado de su cerebro.
¡AMIGOS, SOIS MEJORES DE LO QUE PARECE!
doctorpoeta