AUNQUE, A RITMO CIRCADIANO
Quédate sin irte más,
porque tu vida es mi sueño.
Eres mi bello tesoro
y al despertar, sin vivir,
en el alba yo te espero.
El cielo está sin estrellas;
la noche se despidió
y, discreción pedirá,
porque el orto va a cantar
gallos, campanas, revuelos.
¡Un lucero veo brillar!
¿Dónde estás, mi bello amor?
¿Sola, cantando en el cielo?
¡Junto a ti, quiero volar!
¡Dulce aria, escucho ya,
y a tu canto acudiré
porque, por bailar, me muero.
Y ya, dispuesto a partir,
cuando el gallo se callaba,
te has bajado junto a mí;
es que la noche no espera
y es, muy preciso, sentir.
Percibo tu resplandor
y, el ritmo de tu latir
me está despertando el celo.
En la tierra, te amo más,
aunque en tu domo te esmeras.
¡Mi tesoro! Hasta el final,
nuestro mundo estás moviendo,
como la brisa y el viento,
como los campos de mies!
¡Que la noche esta viniendo
y si, con la Luna estás;
agarrado a la marea, levitando
con mi anhelo,
pronto quiero despegar.
Fácil es tu ubicación:
Veo tu brillo reflejar la nobleza del
metal,
que se repujó en tu cuerpo;
Y, en la noche sideral, si la marea
no se altera,
a tu lado me tendrás, hasta que
el alba lo quiera,
en que tú te bajarás a la playa,
en la que espero…
doctorpoeta