
MALVERSACIÓN ENFERMIZA
Las relaciones sexuales entre los llamados-as “liberados-as”, alentadas, e incluso «promulgadas» por ciertas personas con cargos de representación (generalmente profanas en cuestiones de salud y con un claro objetivo proselitista, con flagrante desprecio a muchos de sus representados, y con mucha frecuencia, «aliñadas» con substancias adictivas como tabaco, alcohol, estupefacientes y, casi nunca desprovistas de esnobismo y/o alardeo), en general, no pasan de ser situaciones grotescas, en las que la disfunción del erotismo conlleva a frustraciones, complejos y dependencia compulsiva no complaciente, con deterioro severo de la personalidad y autoestima arrastrada; en una palabra, a sufrimiento y, por desgracia, de expansión pandémica. La intervención de Salud Pública, compartiendo con Educación, Ayuntamientos y otras instituciones, la puesta en marcha de programas eficaces de terapia-prevención, de actitudes ante la erotización, de técnicas racionales de su praxis y optimización del placer, claman al Cielo, en la misma medida que se piden vacunas.
doctorpoeta reaccionando por obligación
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