El buenismo, tantas veces antagonista de la bondad, se arma en una sociedad adocenada, entre otros objetivos, para prometer el «paraíso», con ostentación mesiánica. La astuta ingeniería social, inocula dosis progresivas de dogmatismo en el personal, generando reacciones de pleitesía perdurable, a pesar de las continuas y sangrantes decepciones. «El advenimiento está por llegar pero, nada debe de importar, si mantenemos viva la esperanza»
doctorpoeta
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