¡UN FAVOR QUE ME DÉ VIDA!
No me hostigue tu ternura,
ni me embriagues con tus besos,
que me atosiga el jadeo;
abre, que respire aire,
a la clara luz de luna.
Suelta la argolla de hierro
y deja correr mi latido
que, hacia tu alma, tranquilo,
lleve cordura su eco.
doctorpoeta
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