Quizás, adentrados en la cueva
del espino,
se halle el gozo del encuentro.
Lo asequible es acomodo
donde el amor, factible y claro,
es un florero por recintos aireados,
con olor a golondrina y flor melosa,
a la luz que todo enfoca:
¡Sutil seda que se extiende y no da
sombra!
Muy arriesgado es el descenso hacia
la sima,
por el musgo enmohecido,
donde asustan resbalón y zapatillas
y donde el eco del chillar del murceguillo,
se ha acoplado al bisbiseo de los latidos,
a los pecados, a los jadeos del placer,
y a la sangre de un pinchazo,
y de un suspiro…
¡Bravo el amor, que está venciendo herido!
doctorpoeta

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