EN UN VIAJE A MADRID, VOY Y QUEDO CON
UN «CAPITALINO» DE MI PUEBLO
¡Viejo amigo; soy todo tuyo!
Tras saludo de rigor
comienzas a «disertar»
con cordialidad fingida
y bajo el gris de mis canas,
se empiezan a almacenar
la “letanía” de palabras,
que, en tu soflama, me largas.
Nuestra cita es animada,
para el ojo que nos ve
y el oído de quién pasa,
con la voz de tu memoria
que es, con mucho, grave y alta.
Reparo,
desoyendo tu oratoria,
en el sorbo lenitivo
de tu caña
y en el humo del cigarro,
que se me viene a la cara,
Y enardecida tu hazaña,
como adalid de batalla,
ridícula es mi existencia,
con la tuya comparada.
Te contesto, por hablar,
(solo tú, tienes medallas)
mi garganta traga y traga
bien el “humo” o la cerveza,
de tu casta o de mi caña.
Campa mi oído a su avío,
cuando, del datario, sacas
la luz, de tu cometido,
restregándolo en mi cara.
Varapalo a mi autoestima,
que podría quedar jodida,
aunque sabes,
y no nombras,
del prestigio de mi honra
y de tu fama chafada.
Y a la hora de pagar,
me sorprendió tu estampida
con la excusa de orinar;
vino hacia mí el camarero,
y el montante me dejó
famélico el monedero
y la sien, para explotar.
Adiós, amigo…¡Hasta luego!
doctorpoeta
Comentarios recientes