AMADA MÍA:

Pensaba en mi libertad,

pero el deseo se truncaba; 

una trampa me aguardaba:

Injusto ardid agorero

que la vida me tendía.

Pude huir, salvando el muro;

embarqué sin rumbo fijo

y al gritar ¡tierra a la vista!

me hundí en la fosa marina;

alguien me lastró el velero.

¿Seré esclavo en tierra nueva,

si de la mar me largué

y gané la costa a nado,

con un denodado afán?

Descalzos, mis pies osados,

por tierra firme avanzaron;

más de una traba salvaron,

por su tino en sortear.

Y ya no pude aguantar:

me pertreché en la trinchera,

salvaguarda de mi espera,

montada sin alegría,

con ramas, piedras, dolor

y al agüero del azar.

El zarandeo de un ciclón

dejó desnudo mi pecho,

sin bufanda, sin comer,

sin alas para volar

y un rayo entornó mis ojos.

Con el pecho a la intemperie,

mi garganta lanzó un SOS:

no había nadie, o sordos eran.

Del garlito me libré;

tuve suerte, confié;

el mensaje, en la botella,

seguro te va a llegar,

puede que por Navidad…

Siempre tuyo, aquí te espera.

Tony

Doctor Poeta

Compromiso esencial

La poesía como moneda de cambio

Sensibilizado con quienes más sufren el hambre y la injusticia — especialmente los niños y niñas del Tercer Mundo —, doctorpoeta ofrece su obra a cambio de un donativo libre y voluntario.

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