
La falta de disciplina es un factor introducido en la sociedad para provocar, interesadamente, su marasmo. No me refiero a la del látigo opresor, desaforada y sin filtrar, que también, sino a la del esfuerzo, del afecto, de la producción creativa, de la meditación, de la palabra, del análisis, de la honesta competencia, de la colaboración, reclamada, tanto por la libertad, como por la responsabilidad de una educación que, sin ambages, aclare el panorama del futuro
doctorpoeta
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