CUANDO TUS PAJES ME ABRAN
Allá, por la nube estabas
y, aunque oscureció la noche,
algo apareció de pronto,
que tu alcurnia iluminaba.
Primero pasó una estrella
que, apagada, se esfumaba
y fue la Luna, rumbosa,
la que tu trono enfocaba.
Abajo, con esperanza,
vi lucir tus grandes ojos
y tu cara sonrosada,
bajo el prez de la corona.
Tanta prisa me abrumaba
y le sugerí a mi sueño
que me aupara a tu reinado;
esperando en la antesala,
presto, tus pajes me abrieron
de tu aposento, el dosel:
tu majestad, me esperaba
y postrado te adoré
con el alma doblegada.
Me ordenaste levantar
y en mi pecho recostada,
mis labios acercaré
a tus sienes perfumadas;
tu cabello mesaré,
con el satén de mis manos.
Y luego de relajados,
“hasta siempre” fue el adiós
porque, a besos, lo pactamos
antes de mi gravitar.
.
doctorpoeta

Comentarios recientes