
HOY, JORNADA LABORAL, en clave de sol, ya pienso
El domingo, como tal,
la mente quiero asear.
Oír a Rachmaninov,
en un colosal concierto,
es total depuración;
insuperables tres tiempos
y previo a la coda final,
en virtuoso intercambio,
un violín desconsolado
aplacará su fruición.
Pizzicatos jugarán,
graves, agudos, arpegios,
un semitono escalar;
de contrapunto, un ejemplo,
y el piano entró en allegro:
¡Sublime «barbaridad»!
doctorpoeta
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