EN LA ORGÁSMICA DEL ALBA
Carnosos labios que, a beber, me invitan: Dulce icor de un beso, destilado con suspiros.
Nada que envidiar tendría a un licor de factoría, por dioses elaborado, tan meloso y exquisito.
Pero te beso y me siento, dúlcemente, envenenado y lo estoy pidiendo a gritos.
doctorpoeta
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