
Aprovecho un intervalo, de estornudos “en salvas”, para ver a Dios en la fuga de la fiebre y en mi decisión de enviaros ¿un beso?; no, no, no, muchos, cientos, miles… ¡Más que estrellas!.
¡Blanquead, con pureza de amor, estas nubes tan negras y caldead, con pasión, la frialdad que al ocaso nos lleva!
Feliz velada casera
doctorpoeta
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