En aquel tiempo, aunque fascista, el encanto de una persona radicaba en sus cualidades de atención, de entrega, de cariño y de entusiasmo, para consigo misma y para con los demás.
Feliz sábado, día de Saturno, aunque sí levantara la cabeza, regresaría, de facto, a su sitial en el Olimpo.
doctorpoeta