
¡Ay del horizonte impenetrable!
Más, a quienes las crean, las trolas de advenimiento provocan resignación: ¡Esperad que va a llegar y es cierto que nunca llega. ¡La condena a mendigar, sin opción a revisar, es la cosa más rastrera que nos pudiera pasar . Caer, en un craso error, es lo que mi alma desea, pero el «patio» está infernal y mi sospecha es certera.
doctorpoeta
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