
¡REMA, REMA!
Embarcados en la semblanza del destino,
partiremos hasta el fin de tanto evento
aunque bien que se esfumaron, es muy cierto,
muchas penas y sonrisas,
¡incontables!, una a una, más de ciento.
Desde el puerto, con la edad más que empezada,
avancemos
a pesar de andar muy lentos;
¡es muleta, que rememos agarrados!.
El recuerdo de aquellos jóvenes encantos
que, en sus días, de pasión nos proveyeron
cuando el sueño de rosas florecía
con la savia, con su anhelo, mucho riego
y mil requiebros que encarnados nos ponían.
¡Gusto fue, acoplar nuestros latidos;
más ahora consolemos los gemidos
con el puro placer de recordarlo!
¡Rema, rema!,
sin parar los dos remando
porque el viento, de seguro, está pensando
si atizar sobre las lonas del velero.
doctorpoeta
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