El solsticio, exigente, me pide contestación; reflexiono, si estaré en la bacanal.
¡Oh, Jesús! Estar en ti, o pervertirme en él, es la cuestión esencial del dilema que me embarga…
¿Qué Dios, atempera mi ansiedad?
¿Qué Dios sabe restañar mis llagas?
Mi lado dócil, crecido, al oído me musita que es muy fácil razonar porque, solamente el Niño Dios tiene facultad de dar la terapia más ansiada: una transfusión de Amor.

doctorpoeta.

Resumen de privacidad

Esta web utiliza cookies para que podamos ofrecerte la mejor experiencia de usuario posible. La información de las cookies se almacena en tu navegador y realiza funciones tales como reconocerte cuando vuelves a nuestra web o ayudar a nuestro equipo a comprender qué secciones de la web encuentras más interesantes y útiles.