El adolescente percibe un enorme sentimiento de inseguridad y, de forma irreflexiva, trata de imponer una aparente suficiencia expresada con gran altanería. La opinión que suelen tener de sus padres podría ser entendida, básicamente, con estas expresiones expuestas a continuación, cuyo dictamen difiere ostensiblemente, en función de sus edades antes, durante y después de la propia adolescencia:
A los seis años: Los “papis”, lo saben todo
A los diez años: Los “papis” saben mucho
A los quince años: Sabemos tanto como los “papis”
A los veinte años: En realidad, papá y mamá, saben bastante poco
A los treinta años: Podríamos decir a los padres, que nos aconsejaran
A los cuarenta años: Los padres saben bastante.
A los cincuenta años: Los padres lo saben todo
A los sesenta años: ¡Qué razón tenían los padres!
Si bien es cierto que no todo sucede de manera tan drástica, no es menos cierto que todo joven, sobre todo en la etapa adolescente, pasa por una fase en la que cree que sus padres mantienen actitudes anticuadas en las respuestas hacia sus interrogantes y que no aportan nada para resolver sus inquietudes.
doctorpoeta