El «elan vital», que necesita el hombre para alcanzar sus anhelos, dimana de la propia esencia del ser humano. Su ausencia, insuficiencia o su exceso, sustanciales, estarían en el origen de los complejos.
El «elan vital», que necesita el hombre para alcanzar sus anhelos, dimana de la propia esencia del ser humano. Su ausencia, insuficiencia o su exceso, sustanciales, estarían en el origen de los complejos.