La decepción y el escepticismo hacia la política se cronifican día a día. En una sociedad libre que proclama con vehemencia la convivencia colectiva, alcanzar el bien común debe ser una tarea, una ciencia o un arte, cuya distribución se llevaría a cabo mediante una acción razonable, ética y participativa. Desde mi perspectiva como víctima, llego a la conclusión de que el acceso al BIEN es una prioridad, exclusiva y al alcance solo de unos pocos privilegiados, incluidos aquellos que se benefician de la protección de quienes deben asumir ese deber.
Hay una falta de magnanimidad, calidad y nobleza, y un exceso de personalismo, intereses e intrigas, para, en situaciones comprometidas, enarbolar la bandera del «TODOS EN UNO».
La salvaje falta de respeto entre sus señorías, una antítesis devastadora de lo que significa el término «POLÍTICA», nos golpea a todos los ciudadanos como un dardo.
doctorpoeta
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