
MUY ALTO PASÓ EL BALÓN
Anoche te amé dos horas,
midió el tiempo el corazón;
el reloj se había parado
y no fue quien cronometró.
Me centraba en los latidos
de tu ardiente corazón,
cuando el mío, de tanto amor,
alteró su ritmo alto
y, al forzarlo en un abrazo,
un infarto me amagó…
Hubo tiempo de descuento,
obligado fue el parón;
al final me llegó un centro,
muy alto pasó el balón;
no hubo gol, se malogró
y rematé con un beso.
doctorpoeta
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