
Navegaré, a la deriva,
por el mar increíble
de infinito y hondura;
de sirenas que sueñan,
nerviosa la aleta;
del reflejo de estrellas
que, en flagrante marea,
se mece en las olas
y en la Luna, se aquieta.
Del amor imposible,
que a puerto no llega
y que atraca en la orilla
de sableras y piedras,
o el amor conmovible
que, a faro apagado,
derrama su pena…
doctorpoeta
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