TRAGICOMEDIA COTIDIANA

Otra mañana que traslado, a lo usual, 

la ignominia que soñé:

¡Ambicionar!  ¡la tragedia de tener!

Y después de despertar, dentro del baño,

pensé y, sano fue, decidirme a posponer.

¿Qué voy a hacer? ¿Podré llegar?

¿Lo lograré?

Sería mejor interpretar,

una comedia que proponga buen humor,

porque la «fiebre» del «yo ser»

y las náuseas del «yo estar»,

se me han quitado, sin tomar apiretal.

¡La vil codicia fue un mal tumor

y mi mujer, es un tesoro que me sirve

un buen café!

¡Que sea, provechoso el día, casi tanto como mi tostada!

Dejo, jugando, a los nietos.

doctorpoeta.

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