Mi jubilación concede todo el tiempo necesario para andar por la ciudad; hoy comencé muy temprano. El ambiente bullanguero, de aquel tiempo, ya lejano, me ha llevado a comparar. Hay tristeza y malas caras, que parecen sin lavar, mucha prisa por llegar a un trabajo muy precario y mil euros que ganar. Eso sí, nunca falta el celular. Del peinado, no digamos; tampoco del afeitado… Cada vez hay más barbados. con perros para sacar; muchos se van a currar, cuando retiren la «caca» y los que cobran el paro, prefieren desayunar.
¿Paisaje sovietizado? Me comienzo a persignar.
@doctorpoeta