De azul, sueño
a veces, por la vida
aunque, muchas más, querría.
Soy un niño
que, llevado de la mano,
oigo un cuento
de ventura y brujería.
El relato se ha cortado;
y me suelto de la mano
al haber quedado exento de ilusión y pesadilla.
Por un lado, no me barren a escobazos;
y por otro, no me duermo,
defraudado:
Porque ya no está mi hada, y su beso, no me ha dado;
ni ha tocado mi ilusión
con la varita;
ni veo brujas,
cada una con su escoba,
que, aterradas,
van volando muy deprisa;
ni me cura, con su magia,
las heridas;
ni hay ensalmo, ni doncella
que, en sanarlas, rivalizan.
doctorpoeta
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