EN UNA URNA DE PLATA
Entre incienso y azucenas,
descansa, muerto, el Señor,
que, una vez crucificado,
su corta vida entregó.
Amortajado en la urna,
cuatro ángeles del Cielo
a Jesucristo llevaban,
y, con muestras de dolor,
los justos le acompañaban .
En una urna de plata
Cristo va por la avenida;
llorosa, detrás, su madre,
a aquel sepulcro acudía.
¡Capataces, costaleros,
llevadlo poquito a poco,
muerto está Nuestro Señor,
se pudiera reanimar
y para eso no ha venido!
Es Viernes Santo, de noche;
muy pronto amanecerá
y se tiene que enterrar.
¡Después resucitará
para honrar a Dios Bendito !
doctorpoeta