
Rebosantes de ti
disfrutaba en mis sueños
y, en su aforo ocupado,
no cabía más que un beso:
¡fue aquel beso, tan ardiente
e inmenso,
que encendió el despertar!
doctorpoeta

Rebosantes de ti
disfrutaba en mis sueños
y, en su aforo ocupado,
no cabía más que un beso:
¡fue aquel beso, tan ardiente
e inmenso,
que encendió el despertar!
doctorpoeta