¡A MÍ, QUE ME REGISTREN!
Peligroso está el cotarro, no por mafias, amenazas, apagones y tíos guarros, que pudiera ser también.
La verdad de la cuestión es que el culpable mayor es quién nunca se arremanga, y se toma un tentempié, asomado a su balcón, para ver qué «leche» pasa.
doctorpoeta
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