JOSÉ LUIS BUENDÍA, AMIGO: ¡DIVINO TU RECITAL!
Una mesa, mi alcoba
y tu ausencia,
me acompañan.
La ciencia,
para reparar tu insano pecho,
ha agotado sus poderes.
Y ahora,
cuando la luz otoñal
ensombrece mis ojos;
cuando el día se torna noche;
cuando los campos, en flor,
me anuncian
la caída de la hoja;
cuando mi azul,
torna a gris;
cuando, apenado,
no duermo;
cuando despierto,
deliro;
cuando el calor de mi cuerpo,
mancha de sudor, mi lecho;
cuando reclamo a mi Dios,
que te aloje,
en su aposento…
¡Una mesa, mi alcoba
y tu ausencia,
me acompañan.
doctorpoeta