Nadie dejó por escrito
lo que le pasó después,
cuando la muerte le vino.
En mi mortal pesadilla,
tras la santa extremaunción
a una fosa yo salté…
y aterricé de rodillas.
Entusiasmados los muertos,
esgrimiendo peronés,
pasé por triunfal pasillo,
dándome la bienvenida
¡Cuando amaneció soplé!
doctorpoeta