Uno de los objetivos del “imperio del hampa”, ladinamente incorporado a la política, es convencer a quienes, embobados, escuchan las falacias del mentiroso “emperador”. Si son propiciadas por ellos, una masacre es humanitaria, una guerra infunde moral, el martirio es de justicia, la silla eléctrica y la guillotina son atracciones de feria, la dictadura es democracia, el despotismo es “razón de Estado”, y ser víctimas de infundios, forman parte de sus «argumentos» golpistas, además del miedo y la represión. Quienes se apoderan del poder no son los elegidos, pero se lo apropian por medio de vericuetos, funambulismo, imposición, mentiras y deshonor, constantes en la satrapía narcisista.

doctorpoeta