¡Papá, como me acuerdo de ti! Sentaste cátedra, en tu hogar, como esposo y padre ejemplar; ejercías pacientemente, con prudentes y sabios argumentos; nunca, como un director de hotel, ni mucho menos, como el coronel del regimiento. Un «pasón» para aquellos tiempos.
Perdida irreparable, aunque, resignadamente, previsible.
doctorpoeta, un besazo como los de antes.