Acecha la luz solar,
alto es el ritmo corriendo;
mi alma bufa conmigo
y me paró, sonriendo,
para orquestar los sonidos
cuando se rompe el silencio:
A capela, se oyen trinos
de campestre tesitura
y se frenan los latidos
cuando rola a brisa fresca.
Por el umbral de los pinos,
el ajetreo se amortigua;
frena, en la coda, la prisa,
suena, de amor, un suspiro
y en la iglesia de San Juan,
sus tres campanas repican…
doctorpoeta