
Conectar con Dios no es llamar a un número de emergencias. De su presencia gozarás, cuando vuelvas del exilio, en el entusiasmo de tu semblante y en tu afán de reconquista. Te guiñará, complacido, cuando el amor se deje ver en el vergel de los besos y en la quintaesencia de los sueños, donde todo es posible, incluso lo inconcebible. Que inicies, con buen pie, el camino hacia esta semana otoñal que, por qué no, podría ser crucial
doctorpoeta