
HARTAZGO
La economía global se maquinó con el espurio objetivo de obligar a consumir las producciones exclusivas de los lobys, en aras del crecimiento exponencial del saldo. El rechazo al “sistema” va apareciendo a manera de boomerang, por el que el arrojo monopolista del suministro retorna, con vigor, en forma de protesta al status, recargando energía en la exigencia del consumidor, muchas veces desesperada, de una competencia libre, racional, abierta y aséptica
doctorpoeta