
El materialismo resurge, con descaro, para que “lo humano” pique el anzuelo de lo facilón. Se nutre del esnobismo egoísta, que se extiende como mancha de aceite por el pensamiento, al que seduce, presentándose como único modelo sustentador de la existencia, libre de complicaciones metafísicas, consideradas como desacreditadas y ficticias. Con “suficiencia frenética”, esquiva cualquier intento de debate civilizado, pasando olímpicamente de todos y cada uno de los argumentos en contra, sea con mutismo, «saliendo por peteneras» o con mantras disparatados e insultantes, verbal, física o emocionalmente.
Desde mi juicio de valor, es imposible ruptura de la dualidad PSIQUE-SOMA, porque dejaría malparado al SOMA, en su devenir; el materialismo quiere, por todos los medios, bloquear la iniciativa intelectual para aferrarse a sus exclusivas tomas de decisión; en consecuencia, por el “carril materialista” no se podría llegar más que a aquellas zonas parasitadas por el “ruido histriónico” y por el vasallaje.
Según avanza la metodología científica, lo exclusivamente material se ve lacrado por una contundente afirmación: hoy, las competencias del alma pueden ser explicadas, con rigor “material”, mediante concretas reacciones biológicas, dentro de la complejidad del «laboratorio» neuronal.
Concluyo, con la satisfacción de enarbolar el eslogan: POR EL DUALISMO ESENCIAL (torpe y ladinamente, acusado de mito) HACIA LA FELICIDAD DEL SER HUMANO Y HACIA LA SOLUCIÓN DE LOS PROBLEMAS QUE ENGRESCAN AL MUNDO
doctorpoeta