
¿Quién sembró, en el lacustre
silencio,
las frondas silvestres,
cuya esencia prefiere, al incienso,
el mismísimo Cielo?
Fue por tierra o por aire,
en la trama de un sueño
que, instalado en campestre
paisaje,
dormitaba en las piedras con musgo
al frescor de arroyo sereno.
Y después,
navegando por el lago indecible,
vadeaba el reflejo de estrellas
y, un nenúfar danzaba contento
al compás de aquel aura de anhelo
que impulsaba las velas de seda”…
doctorpoeta