LA ABEJA REINA

ANTÓFILOS

 

Imagino ser abeja que volaba tras de ti

y sus hélices paraba;

avanzabas tu camino y, por tu detrás, volaba;

incluso, si me ahuyentabas, lado, a lado,

te procuraba esquivar, para, el avance, seguir.

Ahora, que sigo errante, sin tu sueño, soy la nada

y, sin tu polen libar, no me quiero despertar.

 

Como hombre, ahora te hablo:

 

Te entregué mi corazón, tímida abeja real

y si te hago llorar, mis ojos, también se abren

y te ofrecen compasión.

Dame tu antena, porque la vida es muy bella

si consiente nuestro amor.

Siempre te abriré el camino: ven, no huyas, que no

te perseguiré.

 

Te entregué mi corazón, tímida abeja real

y, si te hago llorar, mis ojos, del todo, abren

y te ofrecen compasión; también te piden perdón

Dame tu antena, porque la vida, es mu bella,

si consiente nuestro amor;

 

Si libas mi corazón, dame la miel de tus

labios…

¡Dulce sueño, amada mía, que humanos somos los dos

y no queremos despertar!

 

doctorpoeta

Doctor Poeta

Compromiso esencial

La poesía como moneda de cambio

Sensibilizado con quienes más sufren el hambre y la injusticia — especialmente los niños y niñas del Tercer Mundo —, doctorpoeta ofrece su obra a cambio de un donativo libre y voluntario.

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