
COMO LA VIDA MISMA
Por penitencia, o castigo,
de mis sueños, carecí;
eso, me sacó de mí,
y, lo peor, ¡sin motivo!
Ligeramente dormido,
preferí, tener desvelo,
pues, inquieto, y con
ronquidos,
el castigado es ajeno.
En mi estado de tensión,
todos los sueños vinieron;
el primero fue un pasón:
Magos, pajes, caramelos
y por el Cielo una estrella,
procedente de Orión
No pude disimular,
y de mi arrebato, huyeron.
Hay que volver a soñar,
mi llamada, no han oído
y es, su regreso, vital.
Más sereno, he presentido,
que, descansando normal,
sin fantasmas, ni roncar,
la ilusión, los ha atraído
¡y no quiero despertar!
doctorpoeta