
¿Estaremos llegando al final del talud,
donde yacen los sueños?
Tiempo aquél,
que remando con Dios,
se avanzó por la balsa de paz e ilusión,
aunque poco duró:
el diablo, furioso,
asaltando el honor,
la salud y el amor,
ingeniaba decepción
y vileza.
Porque el suelo está cerca,
interesa pisar, cuanto antes mejor,
porque hay que achicar
todo el lastre ruin,
que renazca el pudor
y elevarlo por rampas tremendas.
Y el culpable del fiasco ¿quién es?.
Es mejor descartar quién no es;
es crucial evitar la sospecha,
nunca herir la inocencia
y eximirla de la corrupción.
¡Al final, se sabrá, porque actúa
con embrollo y torpeza!
doctorpoeta