
Como en Medicina, la verdadera vocación política debería mostrarse apasionada en aquellos casos de pronóstico infausto.
Hacia el restablecimiento del bienestar, debe apuntar el objetivo de la acción, desde la base de una formación adecuada, donde, el espíritu de lucha incansable, la vigilancia, permanente y monitorizada de los mínimos vitales y la convicción en el logro, tienen que jugar sus bazas. Se añadiría a la praxis un plus de colaboración de quienes pueden aportarla, prudencia en las tomas de decisión y, muy importante, arrojar la indignidad al contenedor tóxico.
doctorpoeta.