EN ROJO ¡JÓDER!

No tarda el día;

cuela su luz por rendijas

y mis ojos, restregados, espabilan.

La noche va alejando su rumor

y el gallo, se desgañita;

el tañido de campanas

por un alguien, que murió

gimotea, cuando repican.

Despejado, me aseguro

que, el finado no soy yo;

aunque, no es tan raro

y bien, podría:

las constantes de mi vida

desvarían;

y es que, el alma, se quedó

sin gasolina,

y es difícil repostar

cuando, al querer arrancar,

te falla la batería.

doctorpoeta

Doctor Poeta

Compromiso esencial

La poesía como moneda de cambio

Sensibilizado con quienes más sufren el hambre y la injusticia — especialmente los niños y niñas del Tercer Mundo —, doctorpoeta ofrece su obra a cambio de un donativo libre y voluntario.

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