
Feminismo y antifeminismo son movimientos pendulares; a la acción de uno, surge, lamentablemente y como un resorte, la reacción del otro y viceversa.
Debería el debate, a mi juicio, evitar el exclusivismo y la radicalidad y llegar al acuerdo de proclamar la unidad de acción.
Las magníficas, razonables y justas reivindicaciones del movimiento feminista han de ser apoyadas, sin tregua, para la reposición urgente de una necesidad; utilizar la sorna y la jocosidad histriónicas, a mi parecer, enturbia la eficacia de las manifestaciones que, aunque alegres, no deben estar exentas de formalidad. Denigrar de los mal llamados “postulados antifeministas” implica inmovilismo y alejamiento; sin embargo, reconocer las genuinas e irrenunciables funciones de feminidad, derivadas de sus realidades, biológica (anatómica y fisiológica), psicológica, de receptividad a los estímulos vitales y a las peculiaridades que le otorga la propia ley natural y admitirlas como insustituible complemento de las marcadas en el genoma del hombre, implicaría activismo y acercamiento.
MI LEMA DE MANIFESTACION: «POR LA DIGNIDAD DE LA MUJER: UNIDAD DE ACCION»
doctorpoeta
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