PACTO ILÍCITO PARA DAÑAR A UN TERCERO
La frecuencia, la aparente interconexión, la exposición mediática y los continuos agravios que la sociedad sigue integrando en sus infecciosos y contagiosos contextos sociales, económicos, políticos, culturales, emocionales, etc., se están volviendo tan predecibles que, aplicando alguna deducción lógica a su análisis, se podría pensar en la posibilidad (me ocurre) de que tales realidades, no todas, estén muy lejos de ser consecuencia de los destinos de la fenomenología natural y de la sangrienta rivalidad geopolítica. La sensación de que «algo», de naturaleza interesadamente disruptiva, se está gestando entre bastidores y martilleando, cada vez con más audacia, el pensamiento inquieto.
¿En qué podría estar equivocado? Salvo por el tufo tercermundista (ni siquiera eso) a excremento de perro, que denigra el buen ambiente de pueblos, ciudades y campos, lo cierto es que, teniéndolo todo claro, sería un respiro para mi esfuerzo imaginativo.
doctorpoeta
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