POR CUYO NOMBRE, AMANECE
 
Ternura sin tizne,
blanca y limpia de amor
sensible
que enamora
en cada instante.
 
Dormiré contigo al sueño,
si a tu lado,
no me enseñas que despierto;
si el viaje de tu alma
por mar gruesa,
no divisa,
ni horizonte ni trayecto;
 
pero hay calma
que regresa hacia tu cielo
sin revuelo
ni relámpagos, ni truenos;
 
Y, en él, espero
durmiendo
para verte despierto
en nuestro sueño.
 
¡FELICIDADES, ESPOSA; FELICIDADES MARÍAS!
doctorpoeta
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