
¡PARA TI, MI ROSA ROJA!
El embarazo en una adolescente supone un incremento de su necesidad de nutrición, tanto más importante cuánto más cerca de la menarquia se produce la concepción; la no observación de tal circunstancia, por cierto habitual, supone un lógico aumento del riesgo para el feto y para la embarazada. Las necesidades que requiere el propio crecimiento de la joven, añadidas a las extras del embarazo, deben tenerse en cuenta para suplementar la dieta un 20% más, sobre todo a expensas de proteínas e hidratos de carbono. La hipovitaminosis D que ocurre con frecuencia, debe de tenerse muy en cuenta, con suplementos diarios de hidroferol, así como de calcio, fósforo, hierro y ácido fólico.
Si las recomendaciones sobre alimentación son cruciales, es de vital importancia la preparación rigurosa al parto de estas personas, por la tremenda lucha física y emocional que tienen que afrontar, tanto la madre como el feto, con elevados índices de mortalidad perinatal.
No hay que olvidar el papel transcendental de la necesaria, cuidadosa y personalizada cobertura afectiva que, familiares, amigos, compañeros, allegados, profesionales, progenitor de la criatura (receptivo o esquivo) y familia del mismo, han de propiciar. Lejos de considerar estas situaciones como infortunio, hay que restarles importancia en un ambiente desenfadado y de ilusión.
doctorpoeta